junio 13, 2024

La resistencia de las bacterias a los fármacos como los antibióticos y los antimicrobianos matará a casi 80.000 personas en países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Unión Europea cada año y ejercerá una presión sobre los recursos hospitalarios, ya muy sobrecargados tras la pandemia de covid-19 debido a que los costes para los sistemas de salud y las economías seguirán aumentando. Hay que tener en cuenta que el coste anual total de la resistencia antimicrobianas en 34 países de la OCDE y la UE/EEA es de alrededor de 55€ por habitante.

Lo advierte un informe de la OCDE que desvela que una de cada cinco infecciones bacterianas es resistente al tratamiento con antibióticos en los países de la OCDE y que las resistencias son responsables de la muerte de alrededor de 79.000 personas cada año en los países de la OCDE y la UE. una cifra que es 2,4 veces el número de muertes por tuberculosis, gripe y VIH y sida combinadas en 2020. Solo en Europa, las bacterias multirresistentes causan 33.000 muertes al año y generan un gasto sanitario adicional de unos 1.500 millones de euros.

Además, añade, las infecciones resistentes hospitalarias representan más del 60% de las muertes relacionadas con la resistencia a los antimicrobianos y que las personas de edad avanzada son las más afectadas: alrededor de dos de cada tres muertes por resistencia antimicrobiana ocurren entre personas mayores de 65 años.

Sin una acción efectiva, afirma el informe Detener la Marea de los Superbacterias: Solo Unos Pocos Dólares Más, la resistencia a los antibióticos de tercera línea o de último recursos podría ser 2,1 veces mayor en 2035 en comparación con 2005, lo que dificultaría sustancialmente el tratamiento de infecciones como la neumonía y las infecciones en el torrente sanguíneo.

Para algunos países y ciertas combinaciones de antibióticos-bacterias, incluidos algunos adquiridos en entornos hospitalarios, hasta el 90% de las infecciones serán resistentes.

El abuso o uso inadecuado de antimicrobianos ha hecho que una de cada cinco infecciones ahora está causada por superbacterias. El informe estima que, si no se controla, «la resistencia a los antimicrobianos de último recurso podría ser 2,1 veces mayor para 2035 en la OCDE en comparación con 2005».

Esto significa que los sistemas de salud estarán más cerca de quedarse sin opciones para tratar a pacientes que padecen enfermedades como neumonía e infecciones sanguíneas.

A este ritmo, Europa podría volver a una era anterior a los antibióticos, cuando una infección podía suponer una sentencia de muerte

Es decir, como consecuencia del uso incorrecto, los antibióticos están perdiendo eficacia a un ritmo que era impensable hace tan sólo cinco años. Si se sigue consumiendo antibióticos al ritmo actual, Europa podría sufrir un retroceso a la era anterior a los antibióticos, cuando una infección bacteriana corriente, como una neumonía, podía suponer una sentencia de muerte.

En algunos países, como Grecia, India y Turquía, se espera que «más del 40% de todas las infecciones causadas por las 12 combinaciones de antibióticos y superbacterias sean resistentes a los antibióticos para 2035».

Según el documento, la inacción antes este problema tendrá un coste muy alto. Por ejemplo, el tratamiento de las complicaciones por infecciones resistentes puede superar los 26.193 millones de euros cada año.

Para entenderlo mejor: en 17 países para los que hay datos disponibles, «el gasto sanitario total incurrido cada año debido a las resistencias es aproximadamente el 19% del gasto sanitario total del tratamiento de pacientes con covid-19 en 2020».

Durante las últimas dos décadas, el consumo total de antibióticos en humanos aumentó modestamente en los países de la OCDE y la UE/EEA y sustancialmente en los países no pertenecientes a la OCDE del G20. Pero el problema es el rápido incremento del uso de antibióticos de último recurso contra infecciones difíciles de tratar. Y, aunque el uso de antimicrobianos en animales se ha reducido a la mitad entre 2000 y 2019 en la OCDE, se estima que para 2035, la venta de antimicrobianos veterinarios en el G20 podría ser casi el doble que las ventas en la OCDE.

El documento de la OCDE propone algunas medidas para hacer frente a este grave problema que amenaza la salud de la ciudadanía. Por ejemplo, un plan de acción nacional -en España el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) trabaja desde 2014 para reducir el riesgo de selección y diseminación de resistencia a los antibióticos-; invertir en sistemas de vigilancia más sólidos, especialmente en áreas específicas en salud humana, fortalecer los programas de administración de antimicrobianos, mejores prácticas de higiene ambiental y de manos en entornos de atención médica, etc.