Albacete
El peruano brinda la faena más apasionante al madrileño en una despedida de doble puerta grande
Y de repente Roca paró la tormenta. Porque la tormenta era él. Capaz de lanzar rayos y truenos con tan asentada profundidad. Capaz de hacer temblar cielo, tendido y tierra con esa efervescente entrega. Y a la patronal empresarial, que no quiere que al …
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