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quiénes tienen mayor riesgo, cómo detectar y claves para revertir

quiénes tienen mayor riesgo, cómo detectar y claves para revertir


El hígado ayuda a digerir alimentos, almacenar energía y eliminar toxinas. No reparamos en él con frecuencia y cuando lo hacemos habitualmente ser por causas que en realidad no hay, como «patadas» o «ataques al hígado». Mientras tanto, avanza rápida y silenciosamente un verdadero problema con graves consecuencias: el hígado graso no alcohólico (HGNA), que en Argentina afecta más de una de cada tres personas.

La expansión acelerada en las últimas décadas de la HGNA (es decir, no vinculada a la ingesta excesiva de alcohol) no se da en forma aislada, sino en íntima asociación con el crecimiento alarmante de la obesidad y la diabetes. (Algunas personas, no obstante, podrían tener predisposición genética a desarrollarlo.)

En la actualidad, un tercio de la población mundial viva con HGNA. Hay predicciones que auguran un aumento exponencial en los próximos años. América Latina es una de las regiones con tasas más altas, en torno al 35%, según recientes revisar articulos de la carga epidemiológica mundial.

En Argentina no hay datos robustos de prevalencia de HGNA. Con la intención de resumir la información al conocimiento existente bajo la epidemiología local, recientemente publicado en la revista Anales de Hepatología los resultados de la primer estudio poblacional en higado graso de argentinallevado a cabo en O’Brien -pequeña localidad bonaerense de 2500 habitantes-, entre septiembre de 2019 y marzo de 2020.

“Es un estudio poblacional para evaluar una población sin preselección, es decidir, sin saber si se está confinado o no. Que detecta los peligros de la elastografía -método equivalente a una biopsia pero menos invasiva-, que se utiliza para saber si se está confinado tiene solamente grasa o una enfermedad más progresiva», explicó a Clarín Federico Villamil, jefe del Centro de Hepatología y del Servicio de Trasplante Hepático del Hospital Británico, y líder de la investigación.

Se registraron 993 voluntarios mayores de 12 años, de los cuales se excluyeron 77 por consumo de alcohol por encima de los límites preestablecidos.

¿Los resultados? El 37% fue diagnosticado con HGNA, pero ese porcentaje fue considerablemente mayor en las personas con sobrepeso/obesidad (50%), con triglicéridos altos (59%) y/o diabetes (62%). Entre quienes presentaron esos tres factores de riesgo juntos, 7 de cada 10 también tenían hígado graso.

¿El dato más preocupante? El 22% de los evaluados ya tenia daño hepático significativo.

Los resultados coinciden con los arrojados por un estudio similar (unque no poblacional) realizado hace una década en el marco de una campaña de detección de hepatopatías en el Hospital Muñiz, en el que se observó esteatosis hepática (grasa en el hígado) en el caso 4 de cada 10 participantes que no consumieron alcohol de forma significativa.

¿Las cifras obtenidas en O’Brien son extrapolado a todos los países? «No lo sabemos, pero es el primer estudio que se realiza a nivel poblacional», apuntó Villamil y sumó que las prevalencias de diabetes y obesidad en esa localidad ubicada a 267 kilómetros al oeste de la Ciudad coinciden con las reportadas a nivel nacional.

Bajar de peso ayuda a revertir el higado graso.  Foto Shutterstock.
Bajar de peso ayuda a revertir el higado graso. Foto Shutterstock.

—¿Qué es el hígado graso?

—El hígado graso ocurre por ingesta excesiva de alcohol, pero también puede ser no alcohólico. Este último, el HGNA, tiene dos factores de riesgo muy importantes: el sobrepeso y la diabetes. Por tanto, ningún virus está estrictamente asociado a la hepatitis que se produce en el hígado.

El higado graso es la expresión en el hígado de un problema que está fuera de él y que ella tiene un aumento de grasa corporal total. Su aumento se dio en las últimas dos décadas, en paralelo con el incremento de peso corporal en la población general, como consecuencia de dietas menos sanas y del sedentarismo, que han generado una epidemia mundial de obesidad y sobrepeso.

—¿Cuáles son los riesgos del hígado graso?

—If buscás en internet qué puede pasarle a un paciente con hígado graso, te va a aparecer que hoy es la primera o segunda causa de cirrosis, cáncer de hígado y trasplante. Pero esto hay qu’explicarlo bien. Si un paciente viene a mi consultorio y me pregunta «doctor, que chances tengo yo de que me vaya mal?» debo responderle que el riesgo individual es muy bajo, del 0,2% al 0,4%. Pero cuando tenés un billón de personas con hígado graso, ese porcentaje bajo equivale a muchas millas.

En la mayoría de los pacientes con HGNA están bien, no tienen formas progresivas. Sin embargo, es un factor de riesgo importante para la enfermedad cardiaca porque contribuye al síndrome metabólico, que es la suma de sobrepeso, hipertensión arterial, colesterol y triglicéridos elevados. El hígado graso es la expresión en el hígado del síndrome metabólico.

—¿Cómo se trata el hígado graso?

No hay un tratamiento específico. El hígado graso mejora cuando mejoran los factores de riesgo que lo producen. Dicho de otra forma: bajar de peso con dieta y ejercicio. Los beneficios se empiezan a ver cuando una persona pierde el 5% de su peso caporal, pero cuando pierde el 10% mejora muy significativamente.

Esto requiere un cambio de hábitos, no de dietas que ofrezcan menos de 30 kilos en un mes. Hay que bajar uno o dos kilos por mes, pero en forma sostenida. El que está sentado en una farmacia no tiene que anotarse en la maratón de la Ciudad, tiene que hacer algo, caminar un poco más, anotarse en un gimnasio.

Y con la dieta lo mismo: if your hacés una dieta stricta, te morís de hambre, afecta tu calidad de vida, a los seis meses la dejás. Se trata de aprender a comer mejor. Lo ideal es ir a nutricionista.

Pero en general, la dieta más adecuada es la dieta mediterránea, basada en verduras, hortalizas, frutas, pescado. Se tata de hacer una dieta más sana qu’hacés y aumentar la actividad física. No hay remedios específicos para esta fermentación.

—Cumpliendo con esa receta, ¿se puede revertir el hígado graso?

-Totalmente. Si con dieta y ejercicio bajas el 10% de tu peso corporal (o más) no se puede desmontar el higado graso.

Alimentación saludable y ejercicio, hábitos que ayudan a prevenir el hígado graso no alcohólico.  Foto Shutterstock.
Alimentación saludable y ejercicio, hábitos que ayudan a prevenir el hígado graso no alcohólico. Foto Shutterstock.

—¿Siempre es reversible?

—Si el paciente tiene una cirrosis ya no. Pero aún en etapas cirróticas, lo ideal es detectar en una fase inicial para prevenir la evolución a las formas graves.

—¿Quiénes deberían estudiarse para saber si tienen hígado graso?

—Una persona que tiene pérdida de peso/obesidad y/o diabetes debería decir ha conocido médico «quiero saber si tengo hígado graso». ¿Para que? Porque del 40% al 60% de las personas que están en exceso de peso o tienen diabetes también tienen hígado graso.

—¿Y cómo se detecta?

—Se hace una ecografía, que es un estudio por imágenes no invasivas, y un análisis de sangre. Si se detecta grasa grasa, después de un hepatólogo puede indicar etstudios para ver si se trata de un cuadro complicado y en función del daño hepático qu’haya tendrá que hacer un tratamiento más estricto.

Así como en la hepatitis C el consejo es hacerse al menos una vez en la vida una prueba, en este caso es igual: las personas con factores de riesgo, especialmente diabetes, probablemente estudiarse para ir a buscar la enfermedad y encontrarla temprano, porque las enfermedades del hígado son asintomáticas: es un mito urbano creer que una persona que tiene hepatitis B o C o hígado graso va a ir al médico porque se site mal. El problema con las fermedades del higado es que cuando vas al medico porque te sientes mal, ya estás llegando tarde.

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Se toman nota de sus sugerencias:

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➪¿Hay relación entre el SIBO y el hígado graso?

➪Hígado graso: prueban los beneficios de pasar menos tiempo sentado

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