abril 21, 2024

Dice Diego Ibáñez, el cantante de Carolina Durante, que más allá de sus éxitos musicales, están muy orgullosos de haber acuñado el término Cayetano, que sustituye a lo que antes era simplonamente llamado pijo. El nuevo apelativo concreta y afina mucho más que el antiguo cajón desastre, sinónimo de niño bien, y le va como anillo al dedo a Iván Espinosa de los Monteros.

Él, que es el máximo exponente de los Cayetanos ilustrados deja la política y el trono de rey del traje se queda vacante en el Congreso. Algo hay de orfandad estilística sentida por una servidora al saber que renuncia. Porque no hay un solo diputado de la anterior legislatura que luciese la prenda con tanta soltura y naturalidad como Espinosa. Puedo decir sin riesgo a equivocarme que el dos piezas le sienta como un guante. Sánchez e incluso Abascal deberían aprender y repasar las últimas sesiones.

Imagen secundaria 1 - Iván Espinosa durante una jornada en el Congreso, en un acto de campaña junto a Santiago Abascal y en la calle camino a una jornada laboral
Imagen secundaria 2 - Iván Espinosa durante una jornada en el Congreso, en un acto de campaña junto a Santiago Abascal y en la calle camino a una jornada laboral
Iván Espinosa durante una jornada en el Congreso, en un acto de campaña junto a Santiago Abascal y en la calle camino a una jornada laboral
Gtres

Como pista para los dos políticos citados antes diré que los accesorios son muy importantes y Espinosa los selecciona con maestría y cierta dejadez, como si no les diera importancia, como por inercia. Salta a la vista que los zapatos de cordones, los de hebilla y las corbatas son buenas, listas para librar muchas batallas y que se las anuda de forma elegante, pero sin pompa, nunca de forma tan rimbombante y aparatosa como suele hacerlo Santiago Abascal.

El máximo exponente de los Cayetanos ilustrados deja la política y el trono de rey del traje se queda vacante en el Congreso

 

Cuando viaja, Iván Espinosa viste americana casual y chinos, él jamás haría los experimentos estilísticos que estamos presenciando en manos de Pedro Sánchez. Es terrible ver cómo combina de forma histriónica y en Marruecos, una gorra campera o, como me gusta llamarlas, de estilo ganadero con una guayabera cubana.

Si echamos la vista atrás y hablamos del look de campaña, el ex de Vox deja la blazer en casa y se remanga con ademán despreocupado, mientras que el socialista se pone su trajecito vaquero y dobla las mangas de la camisa de forma concienzuda. Lo imagino concentrado, mordiéndose la lengua y mirándose luego al espejo para ver si la tela en ambos brazos ha quedado a la misma altura.

En la playa, Espinosa de los Monteros se pasea por la arena con gorra estilo skater y camisa de lino y las comparaciones con el líder de la rosa se vuelven aún más aterradoras, porque el presidenciable va a pecho descubierto y de la manita de su mujer, así que llegados a este punto no ahondaré mucho más en el tema.