
Tomarse el tiempo para sentarse, aunque solo sea durante diez minutos al día, en una postura cómoda para cerrar la respiración, ayuda a calmar y aclarar sus pensamientos. Aún mejor si el asiento es firme y flexible. El makura, una especie de cojín alargado de origen japonés, es el aliado ideal para acompañar esta práctica meditativa. De unos 10 centímetros de grosor, su forma rectangular, muy estable, ayuda a posicionar bien la pelvis, a enderezar la base de la columna, a menudo redondeada hacia atrás, a liberar toda la amplitud de la respiración a lo largo del busto.
Este makura está hecho en Francia a partir de sábanas de algodón recicladas que se encuentran en centros de recolección de París. Su creadora, la fundadora de la marca Ames Sensitive, Anne Jacquinot, eligió tejidos blancos o crudos, para poder serigrafiarlos o teñirlos con tintas ecológicas al agua. Las personaliza con tonalidades suaves, aptas para el relax. La tapa cubre una papeleta de lona rellena de espelta. Este material natural asegura su sujeción, su peso y su resistencia a la deformación.
Gracias a los cordones laterales, puedes extender o compactar el cojín según tus necesidades. Al deshacer los nudos, accedes también al relleno, que puedes verter en una ensaladera una vez al año, en verano. Expuesta al sol durante una hora, la espelta se airea y vuelve a hincharse, antes de volver a colocarse en su funda, que mientras tanto nos habremos tomado el tiempo de lavar. Asiento, reposacabezas o respaldo, el makura también garantiza una mejor postura en la oficina, en el coche o durante la siesta.
Materiales Algodón serigrafiado, cascarilla de espelta procedente de agricultura ecológica.
beneficio verde Fabricado en Francia a partir de tejidos reciclados, teñidos a mano con tintas a base de agua.
Premio 49 € en la web de Sensitive Souls
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