Pablo no entraba en la butaca del avión y María Eugenia no podía caminar una cuadra sin agitarse. Por eso, para ellos significaba un antes y un desesperado el registro en un estudio clínico liderado por investigadores del Conic y que busca evaluar los efectos de los cambios de hábitat (nutrición y ejercicio) en personas con obesidad, diabetes y prediabetes, no solo en su calidad de vida, sino en parámetros fisiológicos y en un área menos explorada: su microbiota.
Pablo and María Eugenia llevan más de un año de acompañamiento y seguimiento en el marco del estudio MicrobiAr. A la fecha, hay 160 los voluntarios registrados. Sigue abierta la inscripción: buscan que en total sean 480 divididos en cuatro grupos.
«Lo lindo es que mucha gente ya empezó a observa las mejores en la parte sintomatológica», dijo a Clarín Juan Pablo Bustamante, investigador principal de MicrobiAr estudio. “Personas que tienen diabetes tipo 2 o prediabetes o solo obesidad, ya empiezan a notar diferencias en cosas que pueden ver a diario, sin hacerse análisis”, sostuvo.
Hay gente que empieza a caminar más cuadras, que no se cansa al subir escaleras, que nota que descansa mejor a la noche, que tiene menos problemas gastrointestinales”, ejemplificó Bustamante, investigador del CONICET en el Instituto de Investigación y Desarrollo en Bioingeniería y Bioinformática de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) y docente e investigador de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral.
«Paralelamente, los estudios clínicos que les venimos haciendo (análisis de sangre, pero también otros más especializados) también nos vienen dando better. Es decir, venimos logrando mejorar la calidad de vida de la gente desde el punto de vista fisiologicopero también en el día a día», manifestó entusiasmado.
Se trata de resultados muchos juegos previos que surgen de comparar los parámetros de cada consultor ingresados al inicio del estudio con los obtenidos colgantes el seguimiento de dos años.
Como participar
Pueden suscribirse personas de 30 a 60 años con obesidad (índice de masa caporal superior a 30), o que además tendrán prediabetes (un nivel de glucosa en sangre más alto de lo normal) o diabetes tipo 2 diagnosticado en forma reciente, preferiblemente sin tratamiento. La búsqueda está orientada también a personas sinsin trastornos metabólicos, que conforman el grupo de control.
Se requiere vivir en buenos airesdado que los controles se realizan en el Hospital de Clínicas).
El primer paso para postularse es llenar un formulario en el sitio de MicrobiAr. En la instancia de selección, los investigadores analizan si los voluntarios cumplen con los criterios de inclusión para participar.
Entre los 160 voluntarios que ya forman parte del estudio, el grupo más nutrido está conformado por personas con obesidad (42%), seguido por quienes además tienen tienen prediabetes (24%), los voluntarios del grupo de control (22%) y , en último lugar, por los individuos con obesidad y diabetes (12%).
La dificultad de reclutamiento en esa última rama se debe a que deben ser personas con diabetes recién diagnosticada, menor a 6 años. Quienes estén recibiendo fármacos (como metformina) no deben abandonarlos, pero no pueden participar quienes tengan requerimiento de insulina.
A todos los voluntarios que pasan el proceso de preselección y son reclutados para el estudio, tras la firma del consentimiento informado se les toman muestras de sangre y heces y complete un registro de qué comieron durante la última semana y otros formularios relacionados con la actividad física y el sueño.
En ese punto finaliza la participación de las personas que integran el grupo de voluntarios sanos o de control.
A los inscritos en cada uno de los tres grupos de intervención, se les asigna de forma aleatoria un plan de dieta progresiva a seguir: puede ser uno no intensivo basado en recomendaciones de la Asociación Americana de Diabetes (ADA) o uno basado en plantas (intensivo ).
«La rama intensiva incluye un plan herbario, también formulada sobre la base de las recomendaciones de la ADA. Es importante destacar que las personas no tienen que dejar 100% de come carne o lácteossimplemente reducir el consumo de productos de origen animal para aumentar el consumo de otros alimentos”, explicó Bustamante.
Hijo de Los Voluntarios guiados, acompañados y controlados en forma libre Durante dos años por médicos y nutricionistas (ya hay 170 investigadores involucrados). En ese lapso, también, se les toman muestras periódicas de sangre y materia fecal.
Un estudio centrado en la microbiota
El estudio persigue dos grandes objetivos, uno más tradicional y uno más «disruptivo».
Por un lado, busca «corroborar en la población argentina algo que ya se sabe: cómo cambios realizados a través de medicina de estilo de vida ayudan a mejorar la salud y hasta pueden revertir en algunos casos la diabetes tipo 2”, sostuvo Bustamante, quien lidera el estudio junto a Gustavo Frechtel, investigador clínico del CONICET y jefe de la división de nutrición del Hospital de Clínicas.
«Además de eso, tenemos un valor agregado, algo que sí no se ha hecho hasta ahora: queremos escuchar como cambia la microbiota (los microbios que habitan en el tracto digestivo) y también el microbioma (la parte funcional), cuando se genera esa transición en las personas, esa mejoría en el estado clínico”, explicó Bustamante.
«En los trastornos metabólicos que estudiamos (obesidad, diabetes tipo 2 y prediabetes) nuestra ayuda ha oído ¿Qué es lo que sucede en términos funcionales? (de actividad biológica) con ciertos microbios y no con otros», agregó.
Toda esa información puede favorecer la identificación de «accesibles que pueden hacer la diferencia» en la calidad de vida de las personas, subrayó.
En la actualidad, los científicos de todo el mundo están concentrados en conocer y comprender más en profundidad el rol de la microbiota en la salud y procesos de enfermedad y qué intervenciones sobria ella puede resultar en beneficios.
«If our basamos en lo que conocemos hasta el momento, lo ideal es tener una fuente de alimentación lo más variada posible. Y la mayor evidencia es que eso se logra, por ejemplo, con una alimentación basada en plantas. Por eso es una de las que estamos usándonos”, dijo Bustamante.
Y opinó que los «accionables» van a estar más relacionados «con hacer énfasis en medicina del estilo de vida y no con alimentos o compuestos en particular».
en primera persona
En los primeros nueve meses desde su ingreso al estudio, pablo bajo 30 kilos. «Mi laboratorio refleja la ayuda de los profesionales, el esfuerzo de hacer gimnasia, de aprender a comer, de mantener un sano vínculo con la comida.
María Eugenia «tenía 20 kilos más encima y no podía caminar sin cansarme hasta la verdulería y la carnicería, quedarían a una cuadra de mi casa». Así, terminaba resignándose a pedir comida por telefono.
«Gracias a la ayuda de todos los profesionales que solamente me enseñan, me guían, ninguno me está corriendo, ni retándome, cambió realmente mi vida», afirmó. «Ahora camino tranquilamente 10 cuadras, voy y vengo, trato de tomar menos colectivos. Cambió mi vida social, salgo a visitar a mi familia, a mis amigos».
Cuenta que pensó que se unía al estudio con el objetivo de «lograr resultados que beneficiarían a otras personas, pero realmente creo que me han dado el regalo de varios años más para míporque realmente como estaba viviendo no tenía muchas posibilidades».
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