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Pulso saudí entre Irán y Estados Unidos

Pulso saudí entre Irán y Estados Unidos


Arabia Saudita se ha convertido en el centro del enésimo pulso entre Irán y Estados Unidos. A los pocos días de la reapertura de la Embajada iraní en Riad, Antony Blinken aterrizó en el reino para una visita oficial de tres días. Su primer encuentro fue con Mohamed Bin Salman (MBS), Príncipe heredero y hombre fuerte del país, y ambos directos se comprometerán a «promover la estabilidad, la seguridad y la prosperidad en el Medio Oriente y más». Además de Irán y de intencionar mitigar la creciente influencia de Rusia y China, entre los puntos clave de la agenda estadounidense están el recorte en la producción de petróleo ordenada para los saudíes y el avance en la normalización de las relaciones con Israel.

Blinken no tiene una tarea sencilla, sobre todo porque el juego de equilibrios ha cambiado en la región tras la decisión saudí de retomar relaciones con Irán. Este acuerdo se cumplió gracias a la mediación china y la primera consecuencia práctica ha sido la reapertura después de siete años de la legación iraní en Riad. El número dos de Exteriores de la república islámica, Alireza Bigdeli, dijo que este paso muestra que “la cooperación entra en una nueva era”.

In lo that respect al petróleo, los saudies acaban de hacer público su plan para reducir la producción de petróleo en un millón de barriles al día y esto ha provocado una subida mundial de los precios del crudo. Esta decisión no es del agrado de Washington porque la subida podría beneficiar a Rusia en un momento en el que Estados Unidos y sus aliados tratan de asfixiar la economía rusa como manera de castigo por la guerra en Ucrania.

El estadounidense diplomático también tiene a Israel en su lista de tareas y como adelantó en el transcurso de un discurso reciente ante el American Israel Public Affairs Committee, la normalización de relaciones del Estado judío con los saudies es “una cuestión de seguridad nacional”, aunque dejó claro que llevará tiempo. Desde Israel espera un proceso más rápido en la salida de los Acuerdos Abraham con Emiratos Árabes Unidos (EAU) y preocupa tanto la decisión como el restablecimiento de relaciones con Teherán.

De Trump a Biden

El viaje del secretario de Estado llega casi un año después del realizado por el presidente Joe Biden. Tras el mandato de Trump, en el que las relaciones con MBS fueron muy estrechas, el cambio en la Casa Blanca enrareció el ambiente entre los dos países. Biden dijo durante la campaña electoral que convirtió a Arabia Saudita en un «paria» por suss abusos de los derechos humanos, en particular por lo ocurrido a Jamal Khashoggi. Después de llegar a la presidencia hizo documentos públicos de la CIA que vinculaban a MBS con las órdenes para el asesinato y descuartización del periodista en el consulado saudí de Estambul.

Biden no ha cumplido su palabra y en noviembre el departamento de Estado emitió un comunicado en el que “reconoce y permite la inmunidad del primer ministro, Mohamed Bin Salman, como jefe en ejercicio del Gobierno de un Estado extranjero”. Ahora Blinken trata de seguir acercando posturas para no loser el favor de quien ha sido durante estas décadas uno de estos grandes alias de la región.

The política pugna estos días con el deporte en los medios saudíes, donde fichajes millonarios como el de Karim Benzema por el Al-Ittihad de Yeda han eclipsado la visita del mandatario estadounidense.

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Por Juan Carlos Rodríguez Pérez

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